Y colorín colorado… ¡¡¡Sueño alcanzado!!!

Y colorín colorado… ¡¡¡Sueño alcanzado!!!

20/07/2018.

Y colorín colorado… ¡¡¡Sueño alcanzado!!!

Marzo 2018.

Era un entrenamiento como otro. Sin mucha gana. Sin mucha pena, nada más que mis tiempos de piscina, menuda boya estaba hecho. Y creía que se me daba bien, jajaja. Hasta que conocí humanos con “palas” en vez de manos 😊. Lo digo “desde el cariño”.

Bueno, que me adelanto. Voy a los comienzos.

Amadeo, en estas instalaciones no hay ningún club de triatlón-le decía al incansable monitor de la piscina dónde voy a entrenar.

Y es que con todos los deportistas que veía, no podía creer que no tuviéramos nada en este centro. Cuando uno ya ha pertenecido a alguna entidad o club, haciendo lo que te apasiona, riéndote, llorando como cuando perdí aquella final en Torrente y por paliza…es natural que algún día debe resurgir de nuevo el entusiasmo que llevas dentro. Siempre me había atraído la idea, pero no había ahondado en ella.

Debido al accidente en el dos mil dieciséis, mi cuello me sugirió que dejara el triatlón como hobby. ¡¡No te creas que va a ser definitivo Mr. Neck!! Por ello, me he enganchado a la natación, sobre todo en aguas abiertas. Si pueden ser en calma, pues mejor para hacer mejores tiempos. Si son un poco ajetreadas, también vienen genial para divertirnos. La cuestión es que en tan sólo unos meses, me ha conquistado.

¿Y dónde acabas?
Montando un sueño oculto desde hace muchos años, pero que surge cuando encuentras a las personas adecuadas para el viaje

Es un deporte muy agradecido en cuanto a lesiones, siempre que nades como toca y no te pases. Pero al menos en mi caso, no es nada agresivo para mi espalda y cuello dañados. Es una modalidad deportiva de las más completas que hay. Si encima le sumas la sensación de libertad cuando te enfrentas a metros cúbicos de agua salada, pero muy transparente como Tabarca o Grecia por ejemplo, la emoción es única.

Oceanman Greece, quedas pendiente en “Things to do”.

Que no te apetece nadar, pues te sumerges y buceas. Que no te apetece bracear, pues te dejas un ratito a merced de las olas. En definitiva, con casi cuarenta, he descubierto un deporte que me embauca y apasiona de nuevo.

No recuerdo exactamente la fecha. Me pasé por la Pizzería Michelangelo, cerca de avenida Aragón. Sinceramente, tampoco recuerdo cuántos éramos, pero en pocos minutos, me encontraba bienvenido. Hablaban de tiempos y distancias imposibles para mí.

¿Imposible? Maldita palabra que nos hace perdernos tantos sueños.

Los nervios estaban en mi estómago ¿Seré aceptado? ¿Caeré bien? Todas estas preguntas que te rondan la cabeza cuando te enfrentas a algo nuevo, incluso a esta edad. Pero fue muy fácil, en esta ocasión. Si a una banda de chiflados, les das un tema de conversación que a todos enloquece, el resultado es obvio: un club de natación, jajaja.

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¿Imposible? Maldita palabra que nos hace perdernos tantos sueños.

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Si a una banda de chiflados, les das un tema de conversación que a todos enloquece, el resultado es obvio: un club de natación

No fue así de automático, pero pintaba bien. Pero que muy bien.

Rosario, nuestro Presi hoy en día, empezó a compartir la organización de la Travesía con los que no habíamos participado anteriormente. Sin duda alguna, me uní. Era la forma de integrarme del todo, pero es que, además, con los que me gustan los saraos…iba a disfrutar como un enano.

Entre medias, salí por primera vez a nadar con ellos. No se me olvidará, con “il capo” y mi tocayo Víctor. Apenas flotaba, pero la sensación era muy agradable.

Siempre he competido en mar, pero escasamente entrenaba en él para los triatlones. En esta ocasión, estaba disfrutando del entrenamiento. Mucho. Me había encantado. Me habían hechizado esta “banda” de aventureros acuáticos.

– ¿Y por qué no montamos el club y nos federamos? -se comentó en una de las comidas en nuestro cuartel pizzería general.

Ya está. Recuerdo esa noche, cuando estábamos en Valencia y dices que no hay testículos (por no poner otra palabra, jeje) a ir a pasar la noche a Benidorm o Gandía, en ese verano con menos de veinte años. ¿Y dónde acabas?

Montando un sueño oculto desde hace muchos años, pero que surge cuando encuentras a las personas adecuadas para el viaje. Por supuesto que ha habido dudas. Y no tod@s estamos en el mismo momento personal que nos da más o menos tiempo. Pero da igual. Las personas que he conocido en esta travesía están hechas de otra pasta. Supongo que tanta agua salada ingerida al final afecta de algún modo, desde el cariño de nuevo.

No iba a ser un camino de rosas. Y sabíamos que en estos proyectos habrá personas que entren y salgan. Pero sin duda alguna, la experiencia empezaba a ser compartida con entusiasmo e ilusión.

Tanto para el Club como para la travesía por relevos, las ideas empezaban a surgir a borbotones. Como las burbujas de una buena buceada en las Maldivas, cada uno aportaba su idea, opinión o pequeña chifladura, ascendiendo y acabando en conversaciones divertidas dónde nada se decide, pero acabas la comida con una sonrisa de oreja a oreja. Esa es la clave. Me estaba divirtiendo. El tiempo pasa muy rápido cuando gozas de lo que haces.

Es verdad que los vuelvo locos con los listados, que soy muy cansino en ocasiones y que me gusta ordenar todo en archivos y documentos que después pocos se leen. Me da igual, jajaja, no os lo tengo en cuenta, jajaja. Os aprecio igual.

Lo increíble es que nos hemos complementado. Desde Borja que saca tiempo de debajo de las piedras, hasta Carretero que te hace una inauguración desde la más extrema espontaneidad. Jaja. ¡Ese Vice!

André, con quien compartiré olas en mi vida. ¡Estoy seguro compañero!

Una charla con Pepe o Pepelu en la piscina que te cambia el día para bien. La sonrisa de Susana que siempre tiene dibujada y nos acompaña. El gran amante de los retos y nuestra liebre, Mr Raga.

Nuestros social media Pipo, con quién arranque al mismo tiempo en esta enajenación. Y Charly que siempre tiene palabras increíbles para ti. Emocionalmente inteligente eres, compañero.

Amadeo, quién hace de cazatalentos en la piscina y soñamos juntos. Álvaro que nunca viene y siempre llega para endulzarnos la vida. Tocayo Climent, amabilidad y escucha cuando compartes algo con él. O Sito y su pequeño Eneko, que pronto estará nadando con nosotros. Estoy seguro conociendo a tu papá.

Vicente, la paciencia, sabiduría y pasión que tanto me ha ayudado. Y Yoli, nuestra campeona, nuestro ejemplo, que trae fuerza y conocimientos para compartir a cascoporro.

Hasta a algunos de vosotros con los que acabo de coincidir como Guillermo, ¡pedazo nadada nos dimos en la inauguración con los Selva!

Jordi, que apenas conozco, pero se ofreció a venir a recogernos a Barcelona, si hacía falta. ¿De verdad? ¿Estamos locos o qué? Pues sí, es real. Una pasión une y además te hace conocer a personas que de verdad importan y aportan.

Elena, que tantos mensajes de apoyo en los momentos más duros de Grecia nos ha enviado. ¡Smile 24 hours, please! 🙂

Tate, Sonia, Sonsoles, Lara, Juan Carlos y la verdad…. es que me dejo un montón por nombrar, pero es que sería mejor adjuntar un Excel de los míos, jejeje.

Somos más de cuarenta en tan sólo unos meses, y aunque con algunos de vosotros apenas he podido compartir una palabra, estoy seguro de que el camino nos deparará muchas brazadas juntos y otro post será escrito dentro de poco.

En definitiva, un grupo de desconocidos, que ahora ya no lo son. Un club que hoy en día empieza a crecer y ya es un equipo con todas sus letras. El diez de marzo de dos mil dieciocho inauguramos. Un día que queda grabado en mi memoria y corazón.

Espera, creo que me he dejado a alguien. Es verdad, pero ha sido intencionadamente, desde el cariño. Frase que le acompaña y nos encanta. El alma de este club. Un ejemplo que seguir en todas sus facetas, menos en sus series de cuatro kilómetros con palas. Un soñador al que admiro, nuestro Presi, Rosario.

Un día de marzo dónde un cuento, un sueño, vio la luz. Acaba de arrancar. No sabemos qué distancia habrá que nadar, pero de lo que sí estoy seguro, es que voy a disfrutar cada milla.

Y como empecé, quiero acabar. Dando las gracias tod@s vosotros, por acogerme.

Y también a mi compañera de viaje, que me soporta cada día con la misma cantinela sobre el club, tiempos y entrenes. ¡¡Qué paliza de tío debo ser, jejeje!!

A ti también te dedico tus palabras, para que así me sigas acompañando en mis locuras. Gracias Pequeña

Colorín, colorado, ¡otro sueño alcanzado!

Ah, por cierto, a día de hoy, ya hemos alcanzado nuestro primer reto conjunto:

“Travesía por relevos Clara Morales”, todo un éxito debido al esfuerzo y dedicación, a los voluntarios, colaboradores con su aportación y a los participantes. Pudimos disfrutar de un día de abril inolvidable para muchos de nosotros.

Ahora, vamos a por la de septiembre!! 1500 y 4000 metros…. let´s Swim and Rock & Roll!!